Centro de educación Integral

LOGOPEDIA - PSICOLOGÍA - EDUCACIÓN EMOCIONAL

Miguel Moya 16, 2ª Planta 29017 Málaga

Violencia en las aulas

La raíz del problema de la violencia está clarísimamente señalado por Gardner, en su teoría de las inteligencias múltiples, al recordar que la inteligencia interpersonal, la que necesitamos para relacionarnos bien, está en los lóbulos prefrontales, en la parte de nuestro cerebro que ha sido la última en desarrollarse en la evolución. […]
La solución de raíz es enseñarles a relacionarse asertivamente, es decir, con eficacia y justicia.

Todos los expertos, tanto profesionales de la educación como de la psicología, están de acuerdo, en que para relacionarnos bien necesitamos saber pensar, necesitamos reconocer y gestionar nuestros sentimientos y necesitamos haber adquirido los valores morales básicos. Estos tres factores, el cognitivo, el emocional y el moral, nos llevarán infaliblemente a relacionarnos con los demás asertivamente, es decir, con eficacia y justicia. Eficacia es un concepto cognitivo: saber distinguir, entre varias alternativas, cuál es la mejor para lo que intentamos conseguir, cuál es la que producirá esa consecuencia eficaz que buscamos. En cambio, justicia es un concepto moral: entre las diversas alternativas, será justa la que no lesione los derechos ni la dignidad de otros. Actuar con eficacia y justicia es actuar humanamente, como persona, no como un bobo (ineficacia), no como un bruto (injusticia). […]

En esto hay acuerdo de todas las partes, pero al diseñar programas educativos concretos, unos expertos han subrayado lo cognitivo, otros lo emocional, otros lo moral y otros incluso han querido llegar directamente a la asertividad, sin entrenar previamente en los tres campos anteriores.

[…] podemos afirmar con fuerza que para formar personas necesitamos educar a los jóvenes y a lo adultos en ese triple campo mencionado: el cognitivo, el emocional y el moral. Sólo lo cognitivo no basta; sólo lo emocional no basta; sólo lo moral no basta. Hacen falta los tres. Si conseguimos educar bien en los tres, entonces las habilidades sociales, entendidas como asertividad, es decir como eficacia y justicia, fluirán sin esfuerzo.

Lee el artículo completo: SEGURA MORALES, Manuel: «Enseñar a convivir no es tan difícil». Ponencia presentada en el Congreso «Disrupción en las Aulas: Problemas y soluciones», celebrado en el Hotel Meliá Castilla y organizado por el MEC en Marzo de 2006 en Madrid.

Educación Compensatoria

¿Qué es la Educación Compensatoria?

El programa de Educación Compensatoria está destinado a garantizar el acceso, la permanencia y la promoción en el sistema educativo del alumnado en situación de desventaja social, procedente de minorías étnicas, de colectivos de inmigrantes, así como de familias con graves dificultades socioeconómicas. De igual forma, con este programa se atienden escolares que deben permanecer largos periodos de hospitalización o convalecencia.

Así, cuando en el centro se escolarice alumnado con el perfil mencionado se desarrollarán actuaciones de compensación educativa encaminadas a garantizar su escolarización en condiciones de igualdad de oportunidades teniendo en cuenta situación sociopersonal inicial y a favorecer la acogida y la inserción socioeducativa de dichos escolares, de acuerdo con la ORDEN de 22 de julio de 1999 por la que se regulan las actuaciones de compensación educativa en centros docentes sostenidos con fondos públicos.

Recursos didácticos
Para atender a las necesidades educativas escolares, las instituciones y los distintos centros han dado respuesta a su realidad concreta desarrollando multitud de materiales que podemos encontrar publicados en papel impreso, editados en el mercado y a través de la red.

Entre la oferta existente en ésta última, queremos exponer brevemente la propuesta que hace el Proyecto pedagógico UDICOM, creado por el C.E.I.P. Joaquín Carrión Valverde de San Javier y el Centro de Profesores y Recursos de Torre-Pacheco en Murcia, España.

UDICOM son Unidades Didácticas de Compensatoria educativa, cuyo diseño de elaboración presenta un carácter sistemático, puesto que su opción metodológica consiste en la interdependencia de todos los elementos del proceso programador incluidos en las respectivas unidades.

Dentro del proyecto resulta de especial interés para la recuperación de dislalias: cada unidad incluye el tratamiento para el desarrollo de los fonemas de la lengua castellana: los fonemas vocálicos en las tres primeras unidades y los consonánticos a partir de la cuarta, con un un apartado específico para la intervención de sínfones (CCV).

Fuentes:

El juego

8 junio, 2009por teresalv en aprender para ser, educación emocional, orientación
La capacidad de jugar nace en los seres humanos poco después del nacimiento, constituyéndose en un importante medio de conocimiento y de transformación de situaciones.
Jugar se asocia a lo placentero, distendido, creativo, a lo espontáneo e infantil que pervive en todo ser humano más allá de sus primeros años.
Jugando aprendemos a instrumentar nuestros movimientos, a relacionarnos con los demás y con los objetos, a simbolizar, a compartir, a aceptar y elaborar reglas en nuestros intercambios con los otros.
La pedagogía y el trabajo clínico psicológico y psicopedagógico valorizan el papel creativo del juego, no sólo en la niñez sino a lo largo de toda la vida.

Distintas corrientes en psicoanálisis y en psicología han reflexionado sobre el juego y lo emplean en la clínica para comprender la problemática personal y para su curación.
En los adultos, el sentido del humor, el uso de palabras de doble sentido, las inflexiones de la voz, pueden relacionarse con la actitud lúdica.
Jugar es por lo común signo de salud mental: promueve el crecimiento en sentido amplio, favorece las relaciones grupales, es un modo eficaz de plantear y elaborar conflictos, es un modo espontáneo motivador del aprendizaje.
Jugar es contactar con la alegría y el placer de existir. Es un medio espontáneo o natural de autocuración cuando la persona está enferma, física y/o mentalmente, o cuando sobrelleva una discapacidad. Responde a uno de los indicadores de la salud: el sentido del humor, la aceptación gozosa de la existencia.

El juego permite entrar y salir de situaciones temidas, con la posibilidad de integrarlas. Diversas modalidades psicoterapéuticas y psicopedagógicas utilizan el juego, no sólo en niños sino en adolescentes y adultos.

En esa zona compartida de aflojamiento, diversión, exploración y expresión, se manifiestan y elaboran problemáticas, y los participantes se disponen a una mayor apertura para ingresar a nuevos conocimientos:

  • sobre sí mismos
  • sobre las relaciones recíprocas
  • sobre la realidad compartida
  • sobre las propiedades de los objetos.

Quienes comparten el juego están más cerca de la salud, si entendemos ésta como la posibilidad de crecimiento, espontaneidad, el contacto consigo mismos y con los demás, el cambio.
Jugar es aceptar la fantasía, lo que está más allá de «lo real», lo paradójico, lo distinto e inesperado, lo sorprendente.

Habitualmente juegan los niños y las niñas saludables. También juegan niñas y niños con necesidades especiales y discapacidad, progenitores, docentes, adolescentes, las personas mayores, participantes de jornadas, encuentros, campamentos, consultantes de orientación vocacional, pacientes psicoterapéuticos o psicopedagógicos, y todo ser humano, de una forma u otra, en forma grupal o individual.

Jugar es una importante posibilidad de ofrecer espacios de aprendizaje placentero, de un pensamiento aliado con la vida, con la alegría, con los sentimientos, lo corporal, lo grupal.
Los juegos pueden modificarse y adaptarse según las expectativas y necesidades de cada situación.

El juego, en sus situaciones de ficción, proporciona un plano ideal, imaginario, construido por la actividad psicofísica del ser humano. Esta actividad reconstruye, sin fines utilitarios directos, las relaciones sociales.

Fuentes:

  • BRITES DE VILA, Gladys; MÜLLER, Marina (1997): Un lugar para jugar. El espacio imaginario.
  • MÜLLER, Marina (1994): Principios de psicopedagogía clínica.
Ambos de Editorial Bonum. Buenos Aires.

Archivo

LOCAL