Centro de educación Integral

LOGOPEDIA - PSICOLOGÍA - EDUCACIÓN EMOCIONAL

Miguel Moya 16, 2ª Planta 29017 Málaga

Violencia de género. Aproximación al problema.

24 junio, 2009por teresalv en aprender para ser, coeducación, convivencia, orientación
La violencia de género es un grave problema que está exigiendo un análisis amplio de sus causas y de las consecuencias que está teniendo para las mujeres, lo cual permita adoptar medidas preventivas y paliativas eficaces. La gravedad del hecho se ve incrementada por el gran número de mujeres a las que afecta, pues no sólo la abrumadora cifra de víctimas mortales en nuestro país, a manos de sus excónyuges, maridos o compañeros sentimentales, sino que éstas, son sólo la punta del iceberg de las miles de mujeres que sufren algún tipo de violencia simplemente por el hecho de serlo.
[…]

Bajo la terminología de violencia de género se pretende destacar la importancia que tiene la cultura, la mentalidad, en la misma: es decir que no es casual el hecho de que sean mayoritariamente los hombres los que agreden a las mujeres, pues el género, lo que se piensa que tiene que ser un hombre o una mujer, del agresor y de la víctima, van ligados a la explicación de dicha violencia; ésta, de hecho se produce como resultado de un proceso de dominación que sustenta, que estructura y que determina, el rol social de hombres y de mujeres y las relaciones entre unos y otras.

[…]

Existen además una serie de características, típicas de las diversas formas de ejercer la violencia contra las mujeres, que diferencian este tipo de violencia de cualquier otro. Me voy a referir a seis de ellas:

  1. Importancia del componente social, de la cultura, de la educación, ya que no ha renunciado en la práctica a la desigualdad entre hombres y mujeres, y contribuye a mantener su situación de inferioridad. La violencia contra las mujeres se ejerce como resultado de la idea de superioridad masculina y de los valores que forman parte del código patriarcal.
  2. Tiene un carácter instrumental al ser ejercida como medio de dominación y control social. Según la declaración de las Naciones Unidas en la última Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing, 1995), la violencia contra las mujeres es consecuencia «de las relaciones de poder históricamente desiguales entre hombres y mujeres, que han conducido a la dominación de la mujer por el hombre, la discriminación contra la mujer y la interposición de obstáculos contra su pleno desarrollo». Para este hecho no hay ningún argumento biológico, sino el que culturalmente se han establecido unas tareas, unos roles de género que se interpretan de una forma desigual.
  3. Es estructural e institucional, al ser una consecuencia del entramado de las sociedades patriarcales, impregnando la cultura que difunden y las instituciones desde las que actúan, pues todas ellas tienen una manera de definirlas identidades y las relaciones entre hombres y mujeres que, no sólo producen que muchos individuos ejerzan la violencia contra las mujeres, sino que, lo que es más significativo, las posibilitan y hasta hacen que la sociedad demuestre un nivel de tolerancia que nos debe asustar.
  4. Se trata de un fenómeno social transversal a todas las clases sociales -se produce en todos los niveles socioculturales y socioeconómicos– y puede aparecer en las diferentes edades del ciclo vital de las personas.
  5. Es ideológica, ya que está influida y sustentada por la ideología patriarcal, perpetuada por la violencia simbólica, que funciona como mecanismo de control para que las mujeres la permitan. Las mujeres, al asumir los valores del patriarcado, se consideran en situación de inferioridad respecto a los hombres. Por un lado, el miedo a romper las reglas, a ir en contra del poder masculino y por otro, el considerarse inferiores y en obligación de obedecer, actúan como mecanismo de control para mantener las desigualdades establecidas.
  6. Pasa desapercibida y es difícil de advertir, de hacerla visible, de denunciarla, de reconocerla como problema y de definirla. No se hace evidente para todo el mundo en nuestra sociedad, la cual desacredita en muchas ocasiones a las personas que mediante investigaciones realizadas desde diversos ámbitos, instituciones u organismos, público o privados, la ponen de manifiesto.

Fuente: GUERRA GARCÍA, Mónica: «Prevención de la violencia de género desde edades escolares». Universidad de Sevilla. Publicado en FLECHA GARCÍA, Consuelo; GUERRA GARCÍA, Mónica; NÚÑEZ GIL, Marina (2003): Educación y Mujeres. Estrategias de Intervención. Arcibel Editores.

Emociones básicas

El estudio de las emociones básicas ha constituido uno de los aspectos más atractivos de la Psicología. Desde Descartes (1649/1698), quien propuso la existencia de seis emociones básicas -felicidad, tristeza, amor, odio, deseo y admiración- y todas las demás no eran más que combinaciones de estas seis; pasando por Darwin (1872/1984) quien marcó el mayor énfasis en la existencia de emociones básicas y el inicio de su investigación; se han considerado múltiples aproximaciones a su estudio, con argumentos a favor y en contra.
Entre los argumentos a favor, se pueden distinguir tres tipos según los criterios de investigación se basen en:

  • La expresión (Ekman, Plutchik, Izard)
  • La respuesta fisiológica (Levenson)
  • La valoración (Power y Dalgleish)

Todos defienden la existencia de una asociación específica, concreta y diferencial entre criterio y emoción.

Las seis emociones básicas de Ekman
Para éste, las emociones sólo se explican por su origen filogenético y por sus bases biológicas y, en el ser humano, están determinadas por las siguientes características:

  • Universalidad en los eventos antecedentes a la emoción
  • Expresión universal distintiva
  • Fisiología distintiva
  • Presencia en otras especies de primates
  • Coherencia con la respuesta emocional
  • Rápido inicio
  • Breve duración
  • Valoración automática
  • Ocurrencia imprevisible

Las seis emociones básicas propuestas por el grupo de Ekman son: alegría, tristeza, ira, miedo, asco y sorpresa (ocasionalmente). Describiremos muy brevemente los aspectos cognitivos, subjetivos y motóricos de éstas.

Alegría:

  • Cognición: Asociada a la intención de mantener un objetivo que se acaba de conseguir o que puede conseguirse de forma inmediata.
  • Experiencia subjetiva: Gratificante, asociada a la consecución de algo positivo, con connotaciones presentes o inmediatamente pasadas.
  • Conducta motora: Aproximación, apertura y aceptación.

Tristeza:

  • Cognición: Asociada a la constatación de que se ha perdido algo poseído.
  • Experiencia subjetiva: Aversiva, asociada a la pérdida de algo positivo, con connotaciones pasadas.
  • Conducta motora: Evitación pasiva. Encogimiento, disminución o ausencia de manifestaciones motoras.

Ira:

  • Cognición: Asociada a la intención de mantener un objetivo que se está perdiendo o de recuperar algo que se acaba de perder.
  • Experiencia subjetiva: Aversiva, asociada a la pérdida de algo positivo, con connotaciones presentes o inmediatamente pasadas.
  • Conducta motora: Aproximación hostil, agresiva.

Miedo:

  • Cognición: Asociada a la intención de preservar algo que se posee y que se puede perder de forma inmediata.
  • Experiencia subjetiva: Aversiva, asociada a la pérdida de algo positivo, con connotaciones de futuro.
  • Conducta motora: Evitación activa, en forma de huida (ocasionalmente, puede producirse aproximación defensiva)

Asco:

  • Cognición: Asociada a la intención de deshacerse de algo que se acaba de conseguir o que puede llegar a conseguirse de forma inmediata.
  • Experiencia subjetiva: Aversiva, asociada a la consecución o anticipación de algo negativo, con connotaciones presentes o inmediatamente futuras.
  • Conducta motora: Evitación activa, con claras manifestaciones de rechazo y repulsión.

Fuente: JIMÉNEZ JIMÉNEZ, Cristóbal (coord): Ciencias Psicosociales aplicadas a la Salud I. Fundamentos biológicos, psicológicos y sociales del comportamiento humano. Servicio de Publicaciones, Universidad de Córdoba, 2007.

Violencia en las aulas

La raíz del problema de la violencia está clarísimamente señalado por Gardner, en su teoría de las inteligencias múltiples, al recordar que la inteligencia interpersonal, la que necesitamos para relacionarnos bien, está en los lóbulos prefrontales, en la parte de nuestro cerebro que ha sido la última en desarrollarse en la evolución. […]
La solución de raíz es enseñarles a relacionarse asertivamente, es decir, con eficacia y justicia.

Todos los expertos, tanto profesionales de la educación como de la psicología, están de acuerdo, en que para relacionarnos bien necesitamos saber pensar, necesitamos reconocer y gestionar nuestros sentimientos y necesitamos haber adquirido los valores morales básicos. Estos tres factores, el cognitivo, el emocional y el moral, nos llevarán infaliblemente a relacionarnos con los demás asertivamente, es decir, con eficacia y justicia. Eficacia es un concepto cognitivo: saber distinguir, entre varias alternativas, cuál es la mejor para lo que intentamos conseguir, cuál es la que producirá esa consecuencia eficaz que buscamos. En cambio, justicia es un concepto moral: entre las diversas alternativas, será justa la que no lesione los derechos ni la dignidad de otros. Actuar con eficacia y justicia es actuar humanamente, como persona, no como un bobo (ineficacia), no como un bruto (injusticia). […]

En esto hay acuerdo de todas las partes, pero al diseñar programas educativos concretos, unos expertos han subrayado lo cognitivo, otros lo emocional, otros lo moral y otros incluso han querido llegar directamente a la asertividad, sin entrenar previamente en los tres campos anteriores.

[…] podemos afirmar con fuerza que para formar personas necesitamos educar a los jóvenes y a lo adultos en ese triple campo mencionado: el cognitivo, el emocional y el moral. Sólo lo cognitivo no basta; sólo lo emocional no basta; sólo lo moral no basta. Hacen falta los tres. Si conseguimos educar bien en los tres, entonces las habilidades sociales, entendidas como asertividad, es decir como eficacia y justicia, fluirán sin esfuerzo.

Lee el artículo completo: SEGURA MORALES, Manuel: «Enseñar a convivir no es tan difícil». Ponencia presentada en el Congreso «Disrupción en las Aulas: Problemas y soluciones», celebrado en el Hotel Meliá Castilla y organizado por el MEC en Marzo de 2006 en Madrid.

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